Ni a modo de pretexto, ni a modo de soberbia, ni a modo de aburrimiento, ni a modo de sabiduría.
No se sabe bien de qué trata, pero se sabe, eso sí, que trata, y se trata.
Donde nace una nueva corriente, un río (o un ríos, para los entendidos) que lanza brazos antes de llegar al mar, donde vuelve a ser lo que siempre fue, una nada dentro del todo.
Tal vez a modo de autobiografía, sabiendo, saboreando colores y murallas dentro de una nueva casa, la misma de siempre con un poco más de sentido.
Ok, no sé bien que estoy diciendo.
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