La noche en que nos vimos fue la última en la que pude gozar de mi vista. No sé a qué debía atribuirlo, supongo que saqueaste mis ojos, desaparecieron junto contigo, no sé.
Nunca fui asiduo a la tecnología, nunca supe usar un GPS, era un mal espía, no supe seguirte, así que te fue bastante fácil. Tampoco tenía una vista excelente, supongo que si me engatusaste con el propósito de usar mis córneas como mercadería en el tráfico de órganos no saliste ganando. Igual acepto que puede haber sido una buena causa... qué sé yo.
La noche en que nos vimos ni siquiera hablamos. Además, yo supongo que me viste, digo, espero que me hayas visto, quería creer eso. De todas maneras no tengo métodos para conquistar así que en el caso de que así hubiera sido tampoco te habría importado mucho...
Nunca pude conquistar nada, nunca doblegué a mi compañera de colegio, no pude cumplir las fantasías con los uniformes puestos, era demasiado lerdo y ellas demasiado malas. O tal vez no, quizá nunca supe decirles nada y no se daban cuenta, simplemente.
La noche en que nos vimos fue mi última noche. Ya no tiene sentido si no veo nada, si no vuelvo a verte, si no vuelvo a ver a las demás.
En realidad no creo que, en el caso de poder tener de nuevo la posibilidad de ver... te hubiera vuelto a contemplar. Eres fugaz, fuiste fugaz. También fuiste violenta... si no te acuerdas perdí mi vista, no sé a qué debía atribuirlo, supongo que te los regalé cuando te cruzaste por única vez en mi vida.
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